Esto ocurre con mayor frecuencia cuando llega un entrenador después de comenzar la competición. Digamos a mitad de temporada.
Cualquier cambio debe hacerse con inteligencia.
Lo que debemos considerar y que será muy importante es la rapidez que podemos dar a estos cambios que creemos necesarios. Repito. La velocidad que podemos dar a los cambios, y no la velocidad que quisiéramos dar.
¿Queremos tener un equipo cada vez más competitivo?
- Mejorar técnicamente a los que quieren ser mejorados.
- Sé más inteligente que los que no quieren el cambio y se acomodan.
- Trabajar en la base, jóvenes, con extrema dedicación.
- Tener paciencia si el presidente es inmediato y poco conocedor del juego
- Ser lo más discreto posible. En anónimo trabajamos con más libertad. Sé como ese corredor que se posiciona detrás y espera el momento adecuado para superar a los de delante.