No dejes tu mejor juego en la cancha de entrenamiento. Parte 1

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No dejes tu mejor juego en la cancha de entrenamiento. Parte 1

Decía Saramago que el caos es un orden sin descifrar. Nos rodea, en todo caso, y nos desasosiega, y no podemos apresurarnos más de la cuenta en descifrarlo. Muchos lo hacen y se engañan a sí mismos, pero a la larga es difícil que el sosiego se sostenga en el engaño. Con el tiempo he aprendido que lo importante no es qué puedo hacer, sino qué quiero hacer. El ámbito de lo posible no es ilimitado, pero se ensancha de manera insospechada con el impulso de la voluntad, la decisión y la persistencia.

Creo que todo conocimiento es una representación de la realidad, condicionada por la forma de representación empleada. No puede ser idéntico a la realidad, ya que hay muchas maneras válidas de representar lo mismo. Por tanto, el conocimiento objetivo no puede existir.

Una parte importante de la inteligencia es saber lo que no sabes… lo siguiente es saber dónde y a quién buscar ese conocimiento.

“El juego tiene demasiado juego para ser ciencia, pero es demasiado

científico para ser sólo juego”.  

VÍTOR FRADE

 

Los entrenadores haríamos bien en trabajar desde:

  • evidencia experimental (¿Qué ha funcionado?)
  • evidencia empírica (¿Qué nos dice la investigación?)
  • ideas exploratorias (¿Qué podemos crear?)

Estas tres E interactúan con información objetiva (por ejemplo, reglas) y contexto (por ejemplo, quién, dónde)

Hace años entendí que la peor adicción que existe es la comodidad.

PABLO CABEZA

 

Entrenar, es aprender de todos para crear un camino propio. Aportar singularidad, adaptar las propias capacidades a un deporte como el nuestro que cambia. No se trata de copiar lo que otros hacen con sus capacidades, se trata de cambiar desde las propias capacidades para crear nuevas oportunidades.

Sentimos el impulso invencible de mirar lo que otros hacen y hacer lo mismo que ellos. Pero no avanzaremos si todos hacemos siempre lo mismo. Por eso el avance es cosa de unos pocos: si los genios escasean es porque la mayoría nos limitamos a mirarnos entre nosotros.

«Si el jugador (o entrenador) no supiera darse ánimos a sí mismo en virtud de una reconocida valía suya, estaría a merced de los aplausos de los demás, reconocimiento que unas veces llega y otras no, y unas veces llega justamente y otras de forma desproporcionada»

SANTIAGO COCA

 

No importa cuánto conocimiento tengas como entrenador, ni cuánto leas. No importa cuánta información ‘objetiva‘ consideres, ni cuánta evidencia empírica intentes aplicar…

… sí tus jugadores piensan que eres un gilipollas… ¡entonces los has perdido!

Recuerda que es importante no quedar rancio como entrenador. Ser creativo y entrenar a nivel individual ayuda al programa en su conjunto. La adaptabilidad ayuda a mantener el éxito.

Entrenar es mucho más grande que los esquemas, la instalación, la planificación del juego, las tácticas y los fundamentos. Nunca olvides que también hay personas reales involucradas. Las relaciones con los jugadores siempre deben ser una prioridad para un entrenador.

“Cambiar de pregunta es la única manera de seguir avanzando cuando las respuestas se han agotado”

El fútbol sala como deporte complejo parte de interacciones y vínculos derivados del entendimiento defensivo y ofensivo que se contrasta con un rival que quiere limitarnos. Una competición es una sucesión continua de este tipo de situaciones. Entrenamos para saber cómo jugamos.

Iván Rivilla nos ilustra exponiendo que “El fútbol sala es un deporte causal, todo ocurre desde un porqué. Tampoco se puede decir que sea un deporte lineal, buscando una causa-efecto que simplifique la victoria o la derrota desde una causa raíz (matiz, detalle o argumento). Lillo hablaba de entrenar para incrementar las probabilidades de ganar, puesto que, para él, las posibilidades son las mismas desde que los árbitros dan el pitido inicial (así está marcado por el reglamento) El fútbol sala como deporte de organización colectiva depende de la gestión de los factores dependientes. Las sinergias establecidas por un sistema complejo como es la de un equipo, se ven conformadas por los comportamientos y capacidades individuales, que se sitúan al servicio del conjunto. El entrenador desde la banda o desde el sillón promueve esas sinergias con el objetivo de multiplicar las interacciones individuales (más que la suma de los componentes que componen el sistema, pretendemos que los factores sean multiplicadores entre sí). Además, el diseño de ese lenguaje común que permite describir los comportamientos y las acciones sobre el juego y que interacciona dentro de la individualidad de cada jugador, que se adapta a las circunstancias que le rodean, crea certezas a los compañeros y genera incertidumbre a los oponentes”.

No sé dónde termina el cuerpo o comienza la mente. Probablemente estén tan conectados que no se puede hacer distinción. Pero lo que sí sé es que los jugadores/as deben trabajar en ambos para ser lo mejor que puedan ser. Los jugadores/as que ignoran su cerebro, por defecto, disminuyen la habilidad en sus pies.

«El que tenga el fútbol en la cabeza seguramente podrá llevarlo a los pies; pero el que tenga el fútbol solo en los pies difícilmente podrá llevarlo a la cabeza»

HORST WEIN

 

Esta es la paradoja que se enfrentan los grandes entrenadores y con lo que tienen que luchar todos los días. Encontrar una manera cada mañana para creer que todos tus jugadores pueden alcanzar sus objetivos y al mismo tiempo poder perdonarte a ti mismo por los que no lo hacen. Al igual que nuestros jugadores, fallamos más de lo que tenemos éxito.

Pongo un ejemplo, hacer que los jugadores se paren en cinco posiciones es fácil. Hacer que los jugadores entren en una formación es fácil. Es difícil tener conciencia, leer el juego, ser impredecible, recibir y ejecutar bajo presión, dominar individualmente: esas son habilidades necesarias para cualquier estilo. ¡Desarrollar habilidades!

El juego no te exige las mismas cosas si juegas de cierre, de ala, de punta o de pívot. Cada posición te exige adquirir unas habilidades. Si como formadores/as ponemos siempre a un niño/a en la misma posición estará dejando de aprender muchísimas cosas.

El entrenamiento debe incluir 20´ trabajo de habilidad y fundamentos antes de comenzar y 20´ durante la sesión. Formemos mejores jugadores, no más jugadas. “Trabajar en lo que es relevante para el juego. La mayoría de los jugadores trabajan en cosas que nunca usan en la competición«.

«Una ley de la formación del jugador es que hay que jugar mucho, si uno no juega mucho no desarrolla el talento, y si uno no juega mucho no reproduce las situaciones que hacen falta aprender a resolver. Jugar bien al fútbol es saber resolver situaciones y uno aprende enfrentándolas»

MARCELO BIELSA

 

Si nos situamos en Fútbol sala base, la tarea del entrenador no es transferir conocimientos sino desarrollar los talentos del jugador. A continuación, una reflexión de uno de mis maestros — Rubén Rossi

CÓMO ADMIRO A TODOS QUIENES HAN PODIDO ENSEÑAR A JUGAR A LA PELOTA A LOS NIÑOS, YO NUNCA SUPE, NI PUDE, QUE VERGÜENZA LA MÍA…

QUE CAPACIDAD PEDAGÓGICA Y METODOLÓGICA QUE HAN TENIDO…

ES DE UN MÉRITO INCALCULABLE HABER RECIBIDO A UN NIÑO QUE NO SABIA NI PATEAR Y GRACIAS A ESOS VERDADEROS DOCENTES LOGRARÁ LLEGAR AL FÚTBOL PROFESIONAL…

MI MAYOR ADMIRACIÓN A ESTOS MARAVILLOSOS PEDAGOGOS FUTBOLÍSTICOS QUE CON SU ENORME CAPACIDAD LE DIERON TANTOS JUGADORES DE ELITE AL FÚTBOL ARGENTINO…

AHORA BIEN, HACE CUARENTA AÑOS QUE ME HAGO UNA SOLA PREGUNTA… SI SE PUEDE ENSEÑAR A LOS NIÑOS A JUGAR A LA PELOTA POR QUE TODOS LOS CLUBES TIENEN UN ÁREA SELECCIÓN, POR QUE SE HACEN PRUEBAS POR TODOS LADOS, ¿¿¿POR QUE HAY TANTOS BUSCADORES DE TALENTOS POR TODO EL MUNDO???

«Los verdaderos maestros no enseñan nada a nadie, orientan, ayudan a descubrir y a pensar»

(PAULO FREIRE)

“Los entrenadores que son buenos para comunicarse son económicos con sus palabras”

Uno cree que aprende solo de los libros. La cancha y la interacción con el jugador es de enorme aprendizaje. Porque a veces de quien más aprendemos es de quien menos nos esperamos. Como entrenadores debemos estar abiertos a todas las opciones que observamos.

El trabajo de un entrenador es desarrollar ideas, ilustrar esas ideas y enseñarlas a sus jugadores. El objetivo final es que los jugadores tomen decisiones informadas en el juego dentro del marco de esas ideas originales.

Se tiende a hablar de situaciones abstractas y no de la situación que se presenta en ese momento al jugador.

“Cuando eres entrenador, no duermes. Siempre estás pensando en cosas para mejorar. Estás pensando en tus jugadores. Siempre hay algo que puedes hacer. El trabajo nunca está hecho».

HERM EDWARDS SOBRE «LA VIDA DE UN ENTRENADOR»

 

El juego es caótico y aleatorio en su mayor parte. Si hace que las sesiones se vean rutinarias y ordenadas, puede verse bien desde el exterior, pero no esperemos que los jugadores se las arreglen dentro del contexto del juego.

— La diferencia entre comprender las instrucciones y comprender el juego.

No debemos utilizar palabras rimbombantes para explicar una idea o un concepto. Los grandes entrenadores aprenden información de múltiples disciplinas y luego las simplifican en la menor cantidad de palabras posible para el jugador. Sé un experto simplificador. Enséñales con menos palabras para que puedan competir con menos pensamientos.

Claridad = Confianza.

Enfoquemos el entrenamiento para favorecer la autogestión de todos los recursos de los que dispone un jugador y mejorar su participación en el colectivo.

Los jugadores deben aprender a dominarse para dirigir el juego. Deben aprender a hacerse cargo de sí mismos para hacerse cargo del juego. Deben aprender a dominarse para dominar el juego. Deben aprender a disciplinar su mente para ser disciplinados en el juego.

Chappius (1967) indicaba que «la unidad y coherencia de la dimensión táctica depende, en gran parte, de la unidad perceptiva» y curiosamente leyendo apuntes de fútbol sala me encuentro con esta cita de Garganta: «Pensar que la velocidad es una característica de alto nivel es una tendencia negativa en el fútbol. En cambio, la variación de velocidad, las aceleraciones, sí que lo son«. Estas citas me indican que en el fútbol sala hay cosas interesantes y cosas importantes… Saber cuántos kilómetros recorrió un jugador durante un partido es interesante, saber si los recorrió bien o mal (y por qué) es lo importante.

“Los hábitos son poderosos, pero delicados. Pueden desarrollarse sin que seamos conscientes de ello o los podemos diseñar de forma deliberada (…) Las rutinas pueden ser sumamente complejas o sorprendentemente simples”.

DUHIGG

Siempre recuerdo a los jugadores que poner excusas sobre por qué no estás en el gym o en las sesiones de entrenamiento conduce a malos hábitos. Estos malos hábitos serán los mismos que te llevarán a poner excusas durante su temporada en cuanto a por qué estás perdiendo o no jugando todo lo que quieres.

En FS para ganar necesitas además de hábitos entrenables del juego, consistencia «medida definitiva de la dureza mental en un jugador y característica distintiva de un campeón». Y competitividad que no consiste en jugar mejor o peor, sino suficiente como para doblegar, al contrario.

Nuestros resultados son generalmente un reflejo directo de nuestro comportamiento, hábitos o prioridades.

Tus hábitos deben estar alineados con tus objetivos para lograrlos.

“Si un buen jugador hace siempre lo mismo, posiblemente se convertirá en un mal jugador…»

Siempre trata de ser el entrenador que siempre quisiste o quisiste tener.

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